lunes, 30 de diciembre de 2013
NECESIDAD DE PAZ.
Pedro Paúl Bello.
(paulbello.blogspot.com)
Es bien sabido que, cualquiera sea el lugar de la tierra, si no hay justicia es imposible que haya paz. La paz es obra de la justicia. Así lo expresó el Papa Pio XII: “Opus Iustitiae Pax”. Así también lo proclamaron otros Papas como Paulo VI, en su Encíclica Populorum Progressio: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz” y el Papa Juan Pablo II quien dijo que la paz es fruto de la solidaridad.
Infelizmente, al ser rechazada la justicia se acabó la paz en Venezuela. En el presente y por obra de las autoridades que, en esta Nación, han regido los últimos quince años, la justicia ha estado ausente en todos los aspectos del ejercicio de la vida social. La gran mayoría de los venezolanos, cualquiera sea su posición social o política, se resiente de la ausencia de orden y de paz en el país. No puede haber justicia cuando hay ciudadanos que han sido internados en prisiones, sin que haya mediado un juicio legítimo y puedan defenderse de lo que se le acuse; tampoco hay justicia en un país en el que el número de víctimas de asesinatos, asaltos, robos, etc., si califique en el contexto mundial entre los últimos por ese concepto.
Tampoco puede haber paz cuando un reducido grupo de personas, mediante corrupción por diversas formas de fraudes, hace en poco tiempo fortunas cuantiosas, cuando una muy alta proporción de ciudadanos, penan por no poder alcanzar recursos fundamentales para su alimentación, su salud, la educación de los hijos, habitar en viviendas dignas y tener esperanzas para un futuro que pareciera no existir.
El futuro que es de esperarse no puede ser peor, en un país que prácticamente está en default porque más de un billón de dólares vergonzosamente malbaratados en regalos para gobiernos extranjeros supuestamente comprometidos; mientras, los venezolanos tienen carencias de abastecimientos, inseguridad y violencia que suele ser mortal.
Necesita Venezuela, en primer lugar, la justicia y una vez que ésta sea realidad que reine, habremos de tener paz. Pero para alcanzar ese logro, los venezolanos todos, antes, debemos reencontrarnos más allá de nuestras diferencias en lo político, lo laboral y todo aquello que, de una manera u otra, nos separa. Tenemos que abrirnos, con desprendimiento de nuestros particulares intereses y problemas, en la amistad común del todo que somos y encontrar, en ello, caminos que nos unan y no nos separen, como nos han venido separando, para alcanzar esa amistad cívica que tanto necesitamos en esta bendita tierra de gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario