sábado, 3 de mayo de 2014
PEDRO PAÚL BELLO,
TÉCNICAS PARA ENVILECER PUEBLOS.
Ravensbrück, el campo para concentrar mujeres en Alemania en la
Segunda Guerra Mundial, comenzó a ser instalado a fines de 1938,
cuando aún muchos en el mundo pensaban que la Guerra no sería posible.
El nombre derivó de la zona en la que fue construido este campo, que
era llamada Ravensbrück, sita a 90 km al norte de Berlín. Este campo
fue puesto en servicio en mayo de 1939. No era sólo para mujeres
adultas, jóvenes o niñas, pues existió allí un campamento más pequeño
para hombres. En total, durante la guerra alojó a más de 132 mil
mujeres y unos 20 mil hombres.
La construcción del campo comenzó en noviembre de 1938 por orden de
Heinrich Himmler, Reichsführer de las SS, y fue abierto el 15 de mayo
de 1939 con el traslado de prisioneras del campo de concentración de
Lichtenburg. En abril de 1941 se incorporó otro pequeño campo
adyacente que fue destinado para hombres. En junio de 1942 se añadió
el llamado "Campo preventivo de menores de Uckermark" para mujeres
jóvenes y niñas. Hasta 1945 hubo varias ampliaciones más, de modo que
el campo principal de mujeres abarcaba cinco filas de barracones en
cuatro calles. Cada barracón estaba repleto, ocupado por muchas más
personas de las que realmente cabían, dando lugar a un hacinamiento
mortal y absoluto.
Decenas de miles fueron asesinados, muertos por hambre, enfermedades
y hasta utilizados para experimentos médicos, entre ellos la
esterilización. Cercano el fin de la guerra, hacia finales de 1944,
se instalaron cámaras de gas, calculándose que, al menos, murieron
asfixiados con gas o de otra forma, más de 92 mil personas.
El 30 de abril de 1945, las fuerzas rusas (Ejército Rojo), liberó a los
prisioneros sobrevivientes.
Esta introducción que hago hoy para quienes no vivieron aquél tiempo
ni conocieron tales experiencias y, también, para quienes sí las
conocieron pero a la distancia o, infortunadamente de cerca, a fin de
que reflexionemos de manera personal y luego con otras personas, para
tratar de entender la realidad de un mundo que, después de todos los
avances, todas las ciencias, toda la infinidad de máquinas de trabajos
y de juegos realizados por medio de las técnicas, podamos preguntar,
no al Señor Redentor sino, como Él pregunto a Pedro, pero nosotros a
nosotros mismos y al Mundo: ¿Quo vadis domine?
¿Qué son “técnicas de envilecimiento?
El francés Gabriel Marcel definió ese concepto así: “entiendo por
técnicas de envilecimiento al conjunto de procedimientos
deliberadamente puestos en ejecución para atacar y destruir, en
individuos pertenecientes a una categoría determinada, el respeto que
puedan tener de ellos mismos para transformarlos, poco a poco, en un
despojo que se tiene a sí mismo como tal.”(1)[1]
La primera página del libro trae la siguiente reflexión:
"Si el amor entre los hombres no fuera una vana retórica, si el
cristianismo se practicase hoy sinceramente, puede asegurarse que la
faz del mundo cambiaría de la noche a la mañana, y la mayor parte de
los males que afligen y degradan a la humanidad desaparecerían. La
responsabilidad del cristiano es enorme en este momento crucial del
mundo. Del cristiano depende, en gran parte, que nuestro mundo se
incline hacia el materialismo o que sea verdaderamente cristiano. El
cristiano debe pesar a tiempo su responsabilidad."
Los humanos, casi desde nuestra Creación por las manos de Dios, hemos
comenzado nuestras relaciones con los hermanos con recurso al crimen
mortal ¿Por qué será así? Marcel expresó que la crisis de su tiempo
cercano al fin de la II Guerra Mundial era una crisis metafísica.
Péguy acota que “la historia consiste, esencialmente, en pasar de
largo ante los acontecimientos.” ¿Será, se pregunta Marcel, que es al
filósofo digno de su misión a quien corresponde combatir fuerzas que
neutralizan el pasado y suscitan el aislamiento personal del hombre
contemporáneo?
Pedro Paúl Bello
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